Las diarreas infantiles, a un paso de desaparecer

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Dos nuevas vacunas orales frente al rotavirus han demostrado su eficacia en dos extensos estudios que se publican hoy en The New England Journal of Medicine. Más de 120.000 niños han confirmado que la inmunización es segura y la protección, sorprendente.

La vacuna atenuada frente a la cepa del rotavirus humano G1P8 previene el 85 por ciento de las diarreas y vómitos graves originados por este agente, según un estudio en más de 60.000 niños que se publica hoy en The New England Journal of Medicine.

Rotarix es el nombre con el que la compañía GSK ha bautizado a esta vacuna monovalente derivada de la cepa más común del rotavirus humano, la G1P8. Se administra en dos dosis orales separadas por uno o dos meses de diferencia. En el mismo número de la revista se publican los datos de eficacia y seguridad de otro ensayo en fase III con otra vacuna similar.

Menos gastroenteritis
El grupo de estudio de la vacuna frente al rotavirus humano, coordinado por Miguel O’Ryan, de la Universidad de Santiago de Chile, ha concluido que “la administración de dos dosis orales de la vacuna protegieron muy eficazmente frente a la gastroenteritis grave por rotavirus, reduciendo la tasa de gastroenteritis por cualquier causa y sin asociarse a un aumento en el riesgo de intususcepción “.

Los resultados de este trabajo fueron avanzados por Diario Médico con motivo de la presencia en Madrid de Miguel O’Ryan hace tres meses.

El estudio ha incluido a 63.225 niños sanos, de entre dos y cuatro meses de edad, de once países latinoamericanos y de Finlandia. La mitad de ellos (31.673) fueron inmunizados con dos dosis orales de la vacuna. Los 31.552 bebés restantes recibieron un placebo.

La vigilancia de los pequeños sirvió para detectar los casos de gastroenteritis y su gravedad se valoró con la escala de 20 puntos de Vesikari.

Hasta el cien por cien
La eficacia de la vacuna frente a la gastroenteritis grave por rotavirus y la hospitalización por esta causa se cifró en el 85 por ciento, aunque alcanzó el cien por cien para las gastroenteritis más graves. La hospitalización por diarrea, independientemente de su causa, se redujo en un 42 por ciento.

En los treinta días que siguieron a la administración de cada dosis, seis receptores de la vacuna y siete de placebo sufrieron una intususcepción o invaginación intestinal.

Los esfuerzos por erradicar la enfermedad por rotavirus iban bien encaminados hasta que en 1999 la única vacuna aprobada frente al rotavirus fue retirada del mercado al comprobarse que provocaba en uno de cada 10.000 niños una extraña obstrucción sexo gay intestinal llamada intususcepción o invaginación.

Los datos que publica ahora The New England suponen una nueva esperanza para erradicar esta infección, “que habrá afectado a todos los niños del mundo antes de cumplir los cinco años”, según palabras de O’Ryan. La gastroenteritis por rotavirus causa 440.000 muertes al año.

Fuente: Europa Press

La contaminación industrial causa mutaciones genéticas

La exposición a la contaminación de los altos hornos y acerías puede causar mutaciones genéticas que pasarían de padres a hijos, según un estu

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dio en ratones efectuado por Christopher M. Somers y James S. Quinn, de la Universidad McMaster, en Hamilton, Canadá, que se publica en “Proceedings of the National Academy of Sciences”.

El equipo canadiense empleó dos grupos de 20 ratones, uno de los cuales fue expuesto en una zona contaminada y el otro en un paraje rural lejos de las áreas industriales contaminadas.

Después de diez semanas de exposición, ambos grupos regresaron al laboratorio. Los animales expuestos a la contaminación atmosférica tuvieron un índice de descendencia del 85 por ciento frente al 95 por ciento de los ratones situados en el medio rural, es decir, 7,9 crías de media por pareja frente a 9,6.

Después de analizar el ADN de las crías, los investigadores encontraron que los descendientes de ratones expuestos al ambiente contaminado tenían el doble de secuencias genéticas anormales que los otros.

Ninguna de las mutaciones genéticas específicas detectadas afectaría al desarrollo o apareamiento de los ratones, según Somers, pero sí se asociarían al cáncer y a otras enfermedades.

Las mutaciones parecen ser causadas por los hidrocarburos aromáticos policíclicos, presentes en este tipo de industrias, que queman carbón o derivados del petróleo. Los autores concluyen que estas partículas contaminadas que se inhalan en la respiración pueden desarrollar mutaciones en la línea germinal y, por tanto, transmisibles por herencia.

De todos modos, se necesitan otros estudios que discriminen mejor los agentes dañinos en estos ambientes contaminados.